Rugby

Soy Espartano

Sin duda valores como el respeto, la humildad, la lealtad, la amistad, el esfuerzo, la responsabilidad, el espíritu de sacrificio y el cumplir con las reglas ayudaron a que varios entiendan que hay otro camino

 

Mucho se ha hablado de los Espartanos, un grupo de reclusos de la Unidad Penal 48 de San Martín que ha conformado un equipo de rugby dentro del penal.

El objetivo de "Coco" Oderigo, creador del proyecto, fue inculcarles a los reclusos los valores del rugby y así intentar darles un poco de estructura para ayudarlos a enfrentar la dura realidad en la que se encontraban.

Seguramente en sus inicios jamás pensó que los resultados a mediano y largo plazo iban a ser tan importantes pero a medida que los Espartanos iban cumpliendo sus condenas y saliendo a la "calle", los datos empezaban a indicar que algo en ellos definitivamente había cambiado. La estadística dice que más del 50% de los presos liberados vuelve a reincidir; en el caso de los Espartanos, esta estadística no se cumple. Sin duda valores como el respeto, la humildad, la lealtad, la amistad, el esfuerzo, la responsabilidad, el espíritu de sacrificio y el cumplir con las reglas ayudaron a que varios entiendan que hay otro camino. El orden y la uniformidad impuesto por la estructura de club junto a un componente fuerte de fe católica ayudaron a guiar a varios reclusos en el camino correcto y todo esto mientras aprendían un deporte que los apasionaba.

Pasaron varios años y gracias a los resultados de esta experiencia se está replicando el sistema en varias cárceles del resto del país a la expectativa de que pueda generar resultados similares.

Son muchos los voluntarios que ayudan a los Espartanos de distintas maneras. Están los que los entrenan, los que los acompañan los miércoles y los que los acompañan los viernes. Las visitas de los miércoles y viernes son parte del conjunto de propuestas para ayudar a "ablandarles los corazones" a los Espartanos. Durante estas visitas el acercamiento a cada Espartano es más íntimo y de a poco se logra ayudarlos a entender que hay otro camino, en el cual se van a beneficiar ellos y sus familias. Tanto los miércoles como los viernes se reza un Rosario y en el momento de las intenciones se siente la dureza de la realidad pero la esperanza generalizada también permea.

En estos días y gracias al esfuerzo de tantos voluntarios se ha logrado algo histórico: que en una cárcel Argentina se construya una cancha de rugby de pasto sintético; otro incentivo para que más reclusos se sumen al proyecto y que pueda redundar en un beneficio para toda la sociedad.

 

Stephen Alexander

Manager de la M10