Rugby

Crónica de unos años de Rugby en LosMo

De dos divisiones se fue gestando una nueva, con personalidad propia. Tremendo esfuerzo de quienes subían, pero también de quienes abrían las puertas desde un grupo muy consolidado y al que no le faltaban logros dentro y fuera de la cancha

 

En 2014 comencé a colaborar con el rugby infantil de lo que entonces era la M12 de Los Molinos. Durante tres años cumplí mi rol de padre que ayudaba, primero a Juan Fava y luego a Agus Qüerio. Dos lujos de entrenadores que sentaron bases muy sólidas para construir a futuro.

Desde los comienzos fue una división con algo especial, con un grupo de padres que era tan equipo fuera de la cancha como los chicos dentro. Gastón Dartiguelongue, Fede Pochat, Rafa de Elizalde, Eduardo Aberg Cobo… mates y dulces, fotos, compartir autos, gran ambiente, con el titán de Freddy solucionándolo todo.

En lo técnico el equipo fue creciendo y pudo enfrentar solventemente a cualquier equipo de cualquier club que se le puso enfrente. Las corridas electrizantes del Negro Weber, los tackles potentes de Bomba Miceli, la magia de Benja Heguy con la 10 en la espalda, los topetes de Bati Romero Krause, solo por traer a la memoria algunos recuerdos.

La verdad es que dibujo en mi mente una foto donde podría describir cada jugador de modo único, desplegando destrezas y corazón. Sí, si algo le sobraba a esa división era corazón. Pero el tiempo de infantiles se acabó y por ese faltante demográfico que nos dejó el año 2002, la división no juntó número para comenzar seriamente el trabajo de juveniles. El año empezó duro y se tomó una decisión fuerte: subir a los chicos a la 16.

¡Todo un desafío y todo un cambio! Solo para valientes. Y los hubo. De dos divisiones se fue gestando una nueva, con personalidad propia. Tremendo esfuerzo de quienes subían, pero también de quienes abrían las puertas desde un grupo muy consolidado y al que no le faltaban logros dentro y fuera de la cancha. Así, pasadas las semanas, me encontré responsable de la M16 de Los Molinos. Y juveniles no es chiste, se juega en serio, demasiado en serio. Si no se entrena, hay un lugar en el banco. Si no se practica, hay un golpe doloroso esperando. Tal vez la mayor sorpresa fue descubrir que lo que para mí era algo propio de la 2002 no tenía marca registrada

¡El grupo que me encontré en la 16 era tremendo! Sebas Saggese como manager formidable, el corcho desplegando muy profesionalmente las líneas de cada entrenamiento, Bauti Vassolo y Facu Bosch sacando lo mejor de los forwards, Nacho Pignataro agarrando con enorme actitud el desafío de desarrollar el físico de un equipo que, digámoslo, no le sobra tamaño y Mati Ferrari con sus observaciones extraordinarias de quien se carga sobre las espaldas muchos años de rugby. ¡Todo un lujo!

¿Resultados? Y bue, podrían ser mejores, al menos si se mide en partidos ganados. Si se evalúa en esfuerzo, trabajo en equipo, compromiso de los jugadores, actitud y apoyo de los padres, esto es mucho más de lo que hubiese esperado que iba a pasar hace un tiempo, cuando me invitaron a colaborar. Somos un proyecto joven, lo estamos haciendo entre todos y menos mal que nos equivocamos bastante. No quiero cerrar esta pequeña crónica sin agradecer a Ale Jorge y Jochi Milberg por su apoyo tenaz y su enorme actitud de aprendizaje en esta tarea titánica de armar lo que un día llegará a ser una luz en el rugby de Buenos Aires.

Roberto Vassolo

Encargado de la M16