Rugby
M16, M17

Un entrenamiento diferente

Los chicos metían y metían como si fuese una final pero era solo un entrenamiento con una gran tormenta y mucho frío

 

Frío. Mucho frío. Lluvia con puntas de alfileres. 19 horas, ya de noche. Dos postes de luz que resistían y abajo un grupo de locos corriendo. Dos managers refugiados debajo del paraguas. El de la M16 descalzo, porque sino su mujer lo mata por arruinar los zapatos. El otro manager, de la M17 (este cronista) con los zapatos empapados, embarrados y arruinados. El paisaje era de locos pero de una energía tremenda.

Los chicos metían y metían como si fuese una final. Pero era solo un entrenamiento con una gran tormenta y mucho frío.

El entrenador de la M16, Roberto Vassolo daba alaridos a sus dirigidos como si en este entrenamiento se jugara alguna clasificación. El entrenador de la línea de M17, Toribio Nores grita: “Esto es lo mejor que nos puede pasar!”.

“¿Qué?”, pensé yo, “¿querés que haga un listadito de cosas mejores que nos pueden pasar?”. “¡Si agarramos hoy la pelota como está en la Cancha no se nos cae más!”, remató Toribio.

Me doy vuelta y el entrenador de los forwards, Facu Bosch, miembro de los Jaguares, totalmente empapado me dice: “Esto es hermoso”. “¡¿Hermoso?!”, pensé. La verdad que había un millón de adjetivos antes que ese para usar. Y continuó: “¿Sabes a donde me voy después?”. “¿Sabes a donde me voy después?”. Yo pensé… a bañarse, ponerse un pijama celeste y a tomar una sopa de verdura hirviendo con el control remoto en la mano… No. Ante mi estupor dijo: “Me voy a entrenar con CUBA hasta las 11 de la noche”. Pensé de nuevo: “Este necesita un psiquiatra o todos nosotros que estamos acá necesitamos un psiquiatra”.

Volví a mirar a todos los chicos en batalla barrial y pensé: “No es que haga falta un psiquiatra. En este deporte que nunca jugué, los corazones laten diferente”.

 

Felipe Yofre

Manager de la M17