Molinos de Viento
Cuentos 6°

Una guerra sangrienta

Si pensabas que no había monstruo más feroz que el Minotauro, animate a leer este cuento y vas a ver...

 

Escrito e ilustrado por Benjamín Uranga (6°A)

 

           Había una vez, un chico que decidió  dedicar su vida a viajar por todo el mundo. Un día estaba en Hong Kong, de lo más tranquilo hasta que de repente un rayo muy raro cayó sobre él.

            Mientras tanto en la ciudad de Buenos Aires, Marcos, un chico que acababa de graduarse, se enteró de que un monstruo estaba destruyendo la ciudad de Hong Kong y decidió detenerlo. Practicó, practicó y practicó karate, kun fu y todo tipo de lucha. Consiguió una espada muy poderosa y un par de  nunchacos. Se propuso hacer cien abdominales, ciento cincuenta flexiones de brazos y doscientos espinales por día. Luego de dos meses tenía mucha fuerza y estaba listo para combatir a ese monstruo. Al día siguiente viajó a Hong Kong.

             Al estar frente al monstruo, pensó que debería haber practicado más. Él tenía una sierra como mano, un martillo lleno de sangre, cicatrices por todos lados, cuchillos clavados y orejas de animal. También era mucho más grande que Marcos y más fuerte. Y fue ahí cuando Marcos recibió el primer martillazo de la semejante criatura. Pelearon y pelearon. El monstruo recibió varios golpes, pero ninguno era lo suficiente fuerte como para vencerlo. Pasó mucho tiempo hasta que el monstruo por fin le apagó las luces a Marcos. Lo desmayó y estaba a punto de clavarle la sierra hasta que la espada empezó a brillar. El monstruo quedó cegado y Marcos recuperó las fuerzas. Con los nunchacos lo tomó de la pierna y lo lanzó muy lejos.

             

Finalmente, Marcos recibió un Premio Nobel. Fue muy famoso en Hong Kong, pero decidió volver a Argentina porque tenía el presentimiento de que algo iba a pasar.