Molinos de Viento
CUENTOS DE 4° C

Escribimos para reírnos

Si hay algo que nos gusta hacer es reírnos. ¿Quién quiere divertirse un poco? Que pase por esta página y no se va a poder aguantar. El maestro de 4º C es Miguel Ángel Pérez.

 

Pintores contra ninjas

Por Nicolás Güemes Z. y Francisco Moroni

   

       Un día, Edgar Munch estaba comiendo con su mujer cuando apareció una cucaracha.

      -Uy... una cucaracha -dijo él.

      -¡AAAAAAH! -dijo ella.

      -¡Ya sé! dijo Edgar ¡Voy a hacer un cuadro que se llame "El grito"!

      Y lo empezó a pintar.

      Unos días después...

      -¡Mi obra se volvió famosa y ya está en el Malba! Le cuenta a su mujer.

      Un mes después...

      Acá empezaron los verdaderos problemas:

      A la madrugada, Ed fue a ver su obra cuando... ¡¡no estaba en el museo!!

      Llamó a las autoridades, etc, pero no lo encontraron.

   Pero en una de las cámaras vieron Ninjas que se llevaban el cuadro y un mago que intentaba detenerlos.

      -Lo voy a llamar, a ver si sabe algo.

      Después, llamó al mago, y dijo que lo ayudaría a encontrarlo.

      Entonces, encontraron un Nunchakú Ninja (dos palitos que se unen con una cadena) y que provenía de "Ninjalandia".

      Fueron ahí y tocaron casa por casa, ¡y a que no sabés qué! ¡¡¡Los encontraron!!!

      Tuvieron una larga lucha, pero ganaron los ninjas y se quedaron con el cuadro.

     Una semana después, hicieron una revancha, llamando a todos los pintores célebres y el mago. (Mattise, Yoko Ono, Picasso, Edgar Much, Klimt, Monet, etc.). Larga lucha. ¡Pero victoriosos!

      Recuperaron el cuadro y lo expusieron de vuelta. Ed les agradeció a todos y en especial al mago. Todos vivieron felices y comieron perdices... No. Ya es un horror. ¿Quién come perdiz? Un asco.

FIN

 

 

 

Juan el ladrón

Por Francisco Plater y Jaime Pizarro Jantus

Ilustrado por Mariano Soto Leal

      Juan es un ladrón que no es como todos, su forma de robar es rarísima pero siempre sirve. Siempre entra, se hace el loco, nadie se preocupa por él y termina robando todo. Parece magia, pero es el mejor ladrón del planeta. El es millonario por la forma de robar.

        El problema es que un día lo cacharon robando. Fue un gran problema para el ya que podía pasar por la cárcel y como todos saben no es bueno estar ahí. La policía lo atrapó.

       En 20 días se dio cuenta de que no le habían sacado el celular, entonces llamó a su amigo Martín para que lo salve. Martín dijo que sí pero Juan tenia que disfrazarse de viejita para que cuando salga no lo reconocieran. Se disfrazó y Martín lo ayudó explotando la cárcel, pero antes le dio un escudo por la ventana para que se proteja.

       Cuando Juan salió nadie pensó que era un ladrón porque pensaban que era una viejita. Juan se fue de la ciudad con Martín y siguieron robando juntos. Se hicieron millonarios pero otra vez fueron a la cárcel, hicieron lo mismo de antes y se mudaron otra vez y así siempre pero siempre fueron locos millonarios.

 

Ramón y Augusto a través del espejo mágico

Por Ramón Milberg y Augusto Zapiola

      Érase una vez dos primos que se llamaban Augusto y Ramón. Estaban jugando en la casa de Augusto cuando encontraron un pasadizo mágico y entraron. A lo ultimo del Pasadizo había un espejo. Era un espejo Mágico nunca visto en la Historia. Ramón y Augusto lo tocaron y lo atravesaron.

      Llegaron a una ciudad muy graciosa y divertida donde había animales que hablaban, autos con ojos, narices, bocas ¡y también hablaban! Unos chicos los invitaron y les regalaron un Castillo Ambulante. Era más grande que el mundo y tenía ojos. Los chicos se llamaban Nomar y Otsugua. Se fueron los cuatro en quesos voladores y vieron una isla con un espejo volador que no lo podían atrapar. Entonces Nomar y Otsugua saltaron y con una red lo atraparon.

      En un minuto lo tocaron y volvieron al mundo real pero los siguieron Nomar y Otsugua. Las mamás de los primos les preguntaron donde estaban y quiénes eran ellos. Les dijeron que habían ido a un país gracioso y divertido, y que ellos eran de ese mundo.

 

Rolo, el perro destructor

Por Facundo Dollera y Bautista Aracama

       Yo me llamo Pedro. Y quiero contarles lo que le pasó a mi perro hace dos meses. Mi papá trabaja en una fábrica y llevó a mi perro Rolo. Mientras mi papá estaba caminando por un pasillo lleno de desechos tóxicos con Rolo, mi perro se tiró y se desmayó.

     Mi papá rápidamente lo llevó a una veterinaria. Le sacaron radiografías y por suerte no tenía nada.

      A la semana pudo salir del veterinario. Se sentía raro. Estaba muy fuerte el primer día. A la segunda semana dejó de comer nuestra comida como siempre hacía, y ahora empezó a comer la suya y comida de la calle. La tercera semana... ¡Volaba! ¡voló por toda la casa! Rompió cinco jarrones, arañó todas las cortinas y también los sillones.

      A la otra semana nuestra casa estaba patas para arriba. Después de un mes cansador, mi papa se cansó y lo llevó a la fábrica. Pasamos por el mismo pasillo, mi papá lo tiró al mismo desecho tóxico. Rolo se desmayó y pasó todo lo de antes... Cuando salió trató de volar pero no pudo. Trató de romper la casa pero no pudo. Trató de comer su comida pero no pudo. Era un asco.

      Después de un mes y dos semanas todo volvió a la normalidad. Todos somos felices, bueno todos no: Rolo se quedó muy triste y angustiado. Pero un día... lo sacaron a pasear y se encontró con una perra blanca con rulos. Se pusieron a charlar y desde ese día se encontraban todas las tardes en la plaza. Y ahora sí todos quedaron felices.